POGRAMA TERAPEUTICO LAS 4 ESTACIONES    
     
 
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ASISTENCIA  
       
FUNDAMENTACION

 

La drogadependencia se define por el comportamiento de búsqueda de la droga y no por la dependencia física a la sustancia. Es importante señalar esta diferencia ya que hay fármacos que provocan dependencia física pero no búsqueda de la droga como, por ejemplo, los corticoides o los betas bloqueantes.

 

La conducta de búsqueda puede recibir refuerzo positivo por la droga misma y/o por un estímulo -cualquier estímulo ambiental o asociativo que vuelva a poner en marcha el proceso adictivo- llamado por este motivo condicionante. De manera opuesta, los estímulos aversivos provocan una disminución de la conducta de búsqueda.

 

Las drogas de abuso son, por sí mismas, suficientemente reforzadoras como para comenzar una adicción o continuarla; por eso se sostiene que no es necesario un trastorno psicopatológico previo. Además, se agregan otros factores de suma importancia: el contexto social en el cual se desarrolla la persona, la carga genética de cada individuo, su historia farmacológica, los patrones de comportamiento y los cambios plásticos que ocurren a nivel de los circuitos cerebrales mediados por las monoaminas y neuropéptidos, que determinan un refuerzo positivo del efecto de las drogas.

 

El consumo de sustancias genera una alteración en el proceso neurofisiológico que obstaculiza el normal funcionamiento del Sistema Nervioso Central, especialmente en las cortezas inhibitorias frontales y en los procesos de toma de decisión y jerarquización de valores.

 

 

 
 

FUNDAMENTACION

 
actualidad  
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La llamada "patología dual" se caracteriza por la coexistencia o co-morbilidad de un trastorno psiquiátrico y la adicción a una o más sustancias. La principal dificultad que se presenta con estos pacientes es la posibilidad de llegar rápidamente a un diagnóstico preciso. Puede tomar mucho tiempo descubrir los efectos interactivos entre el consumo de sustancias y el trastorno psiquiátrico que padecen.

 

Asimismo, sufren frecuentes recaídas e internaciones y tienen dificultades para permanecer en su casa familiar por el desgaste que se produce en la convivencia. De este modo, resulta muy difícil lograr que se comprometan con el tratamiento cuando logran acceder a uno, aún siendo que muchos de ellos han transitado un largo y penoso peregrinaje hasta que llegan al diagnóstico y tratamiento adecuado.

 

Desde nuestro Centro, nos proponemos brindar un tratamiento cuya consigna fundamental reside en la posibilidad de entrar en la lógica singular de cada paciente, para lo cual es fundamental brindarle un espacio de cobijo y contención que permita que su locuela pueda pasar a lo público y ser modificada. Una vez que el paciente incorpora su capacidad para decir que no a su adicción, este cobijo debe además atender a otros factores asociados como ayudarlo a desarrollar un contexto social propicio, siendo que para este sujeto la droga es mucho más que un proceso adictivo. La droga suele ser también un medio de vida o una forma de evasión a su marginalidad- efectos éstos de procesos de injusticia social.

 

Poner el acento en los aspectos individuales junto con los familiares, sociales, históricos y económicos permite, con un enfoque multidisciplinario, abordar desde su complejidad a cada paciente  en un programa terapéutico ambulatorio en el que intervienen médicos, psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales y otros especialistas complementarios.

 

Es requisito de este enfoque acompañar al paciente en la búsqueda de un lugar propio en la comunidad, ya sea desde el estudio, el trabajo o alguna manera de participación comunitaria.

 

Se busca que sea el paciente el que adopte un rol activo en la dinámica del tratamiento y asimismo se trabaja profundamente con su contexto vital con un enfoque preventivo.

 

Este enfoque preventivo, a la vez, atraviesa todo el proceso. Partiendo de la elaboración del concepto de exclusión, se trabaja sobre el cambio de la dinámica familiar y se promueve que el paciente ocupe el lugar irreemplazable de constructor de su propio camino.

 

Es desde este estímulo y con el desarrollo de habilidades y fortalezas que  se los acompaña  en  la construcción y despliegue de su identidad y en la búsqueda de caminos singulares que devendrán con el tiempo de tratamiento en la búsqueda de su proyecto de vida.

 

El tiempo del tratamiento es individual. Su duración no sólo depende del estado del paciente en el momento de su admisión, sino también de su recorrido y posibilidades particulares, como de su entorno familiar en el desarrollo del mismo.

 

De todos modos, considerando una idea de proceso, con todas las dificultades y alternativas que habitualmente surgen,  nos permite pensar que esta terapia debe ser encarada  como se encaran las terapias de los procesos crónicos.

 

 

 
 
 
 
   
 

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